En esta entrada del blog se pretende explicar qué es la autoestima y cómo es posible beneficiarse de un caballo al introducirlo dentro del plan terapéutico. Se muestra evidencia científica sobre ello y se plantea un ejemplo de sesión en el que se trabajaría el objetivo de mejorar la autoestima de un paciente a través del animal.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima hace referencia a los sentimientos y actitudes que la persona tiene sobre sí misma, expresando sus aspectos valorativos y apreciativos. Es el resultado de la evaluación positiva o negativa de la persona hacia sí misma.

¿Por qué introducir un caballo dentro de la terapia para mejorar la autoestima?

En los últimos años cada vez son más el número de profesionales que comienzan a interesarse por la terapia asistida con caballos para tratar problemas emocionales debido a las mejoras que se están encontrado en autoestima, asertividad, autocontrol, estado de ánimo… Además, se ha demostrado científicamente que introducir al caballo en un ambiente terapéutico puede servir para ayudar a las personas a adherirse al tratamiento y a mostrarse colaborativas y participativas en la terapia, convirtiéndose el animal en un facilitador terapéutico, sobre todo en aquellos casos en los que la persona no se beneficia de, y/o no colabora en una terapia estándar. En el caso de la autoestima, no son pocos los autores que encuentran que estar cerca de un caballo resulta beneficioso para su mejora. Se ha encontrado que adolescentes con riesgo de exclusión social mejoran la valoración que tienen de sí mismos al participar en un programa de terapia asistida con caballos. Estos mismos beneficios se observan en pacientes diagnosticados con esquizofrenia, adolescentes con depresión y/o ansiedad y mujeres con experiencias pasadas de abuso, entre otros.

¿Cómo se puede trabajar con el caballo?

Antes de nada es importante conocer que en psicología asistida con caballos, la monta no siempre es necesaria ni obligatoria (como sí sucede en las sesiones de hipoterapia). Así pues, podemos realizar un trabajo completo de los objetivos de intervención solo con el pie a tierra. Es decisión del profesional estructurar la sesión como mejor le convenga o como mejor le venga al paciente en cuestión, pero es esencial conocer esta posibilidad. En este caso, en el que buscamos mejorar la autoestima de nuestro paciente, usaríamos las mismas técnicas que podríamos usar en sala, como la parada de pensamiento, la reestructuración cognitiva o el uso de la metáfora, aplicándolas en el nuevo ambiente terapéutico y beneficiándonos de la motivación extra que aporta el caballo.

 

Ejemplo de una sesión

1. Cepillado y vestir al caballo:

Siempre hay que comenzar la sesión saludando al caballo y haciendo el cepillado. Es en este momento cuando está demostrado que se crea el vínculo emocional con el animal, y es éste la base para que la terapia asistida con caballos funcione. También podemos pedirle al paciente que vista al caballo, según cuales sean las necesidades para esa sesión. Si solo se va a realizar pie a tierra, no será necesario colocarle nada encima del dorso. Si el paciente no tiene conocimientos de equitación y no sabe o no queremos que maneje al caballo una vez montado, deberá colocarle una cabezada con un ramal para que sea el auxiliar el que guíe al caballo. Si el paciente sabe montar a caballo y tiene la suficiente autonomía como para manejarlo él solo, podemos usar una cabezada de trabajo con riendas. Hay múltiples posibilidades según el caso con el que nos encontremos y los objetivos que se vayan a trabajar.

3. Despedida:

Al igual que es obligación que la persona salude siempre al caballo, lo será también despedirse. Le tendrá que quitar todos los aparejos que haya usado durante la sesión (cinchuelo, riendas, sudadero…), le entregará un premio, y se despedirá del animal, del auxiliar y del terapeuta.

2. Ejercicios pie a tierra o montado:

Algo bastante común en los pacientes con baja autoestima es que se realizan multitud de comentarios negativos hacia sí mismos y que tienen pensamientos irracionales sobre las situaciones que les suceden a su alrededor, así que será nuestra labor como terapeutas ayudarles a eliminar esos comentarios negativos y cambiar los pensamientos irracionales por unos racionales. Para introducir al caballo dentro de este trabajo podemos, por ejemplo, crear un circuito con diferentes paradas marcadas con colores. El paciente puede realizar el recorrido pie a tierra llevando al caballo del ramal, o montado, según estime oportuno el terapeuta.

Cuando llegue a una de las paradas marcadas con un color, se le entregará una tarjeta con una situación que le haya provocado malestar en el pasado (el terapeuta habrá tenido que realizar un trabajo previo de conocimiento y evaluación del caso para conocer situaciones reales de la vida diaria del paciente en las que aparecieran esos pensamientos irracionales y comentarios negativos para poder trabajarlos en sesión y que se produzca una generalización de los resultados).

El paciente leerá la situación en alto, dirigiéndose al caballo, y tendrá que continuar contando los pensamientos y comentarios que le acudan a su mente cuando se visualiza en la situación. Si aparece algún pensamiento irracional, deberá identificarlo, escribirlo en un papel, colocarlo en las crines del caballo con una pinza y buscar una alternativa racional. Cuando lo haya conseguido, le dará un premio al caballo. Esto mismo lo tendrá que ir repitiendo en todas las paradas del circuito. Al llegar a la meta, tendrá que leer los pensamientos irracionales en voz alta e ir quitándoselos de las crines al caballo mientras dice las alternativas racionales. Si lo hace correctamente, el auxiliar le enseñará a hacer algún truco con el caballo (bien sea pie a tierra o montado).

Bibliografía

Bachi, K., Terkel, J., y Teichman, M. (2011). Equine-facilitated psychotherapy for atrisk adolescents: the influence on self-image, self-control and trust. Clinical Child Psychology and Psychiatry, 1-15. DOI: 10.1177/1359104511404177

Burgon, H. L. (2011). ‘Queen of the world’: experiences of ‘at-risk’ young people participating in equine-assisted learning/therapy. Journal of Social Work Practice, 25(2), 165-183. DOI: 10.1080/02650533.2011.56130

Corring, D., Lundberg, E., y Rudnick, A. (2013). Therapeutic horseback riding for ACT patients with squizophrenia. Community Mental Health Journal, 49, 121-126. DOI: 10.1007/s10597-011-9457-y Greenwald, A. J. (2001). The effect of a therapeutic horsemanship program on emotionally disturbed boys. Tesis doctoral no publicada, Facultad de Psicología, Universidad Pace de Nueva York. https://pearl.plymouth.ac.uk/bitstream/handle/10026.1/1661/Alisa%20J.%20Gre enwald.PDF?sequence=1 Masini, A. (2010). Equine-assisted psychotherapy in clinical practice. Journal of Psychosocial Nursing & Mental Health Services, 48(10), 30-34. DOI: 10.3928/02793695-20100831-08

Meinersmann, K. M., Bradberry, J., y Roberts, F. B. (2008). Equine-facilitated psychotherapy with adult female survivors of abuse. Journal of Psychosocial Nursing & Mental Health Services, 46(12), 36-42. https://search.proquest.com/docview/225538936?pq-origsite=gscholar Moreno, B. (2008). La identidad personal. Psicología de la Personalidad. Procesos. Madrid: Thomson. Trotter, K. S., Chandler, C. K., Goodwin-Bond, D., y Casey, J. (2008). A comparative study of the efficacy of group equine assisted counseling with at-risk children and adolescents. Journal of Creativity in Mental Health, 3(3), 254-258. DOI: 10.1080/1540138080235688

Wilson, K., Buuljtens, M., Monfries, M., y Karimi, L. (2015). Equine-assisted psychotherapy for adolescents experiencing depression and/or anxiety: a therapist’s perspective. Clinical Child Psychology and Psychiatry, 1-18. DOI: 10.1177/1359104515572379