EL CABALLO

Binomio Caballo – Paciente y Beneficios de la terapia asistida con caballos

Este animal es un ser sociable, que acepta completamente la compañía humana, lo que le convierte en un perfecto acompañante para las personas. El caballo es extremadamente sensible y sensitivo a los cambios en el ambiente que le rodea debido a su naturaleza como animal presa y ha desarrollado para esto un sistema de comunicación que se basa principalmente en el lenguaje corporal. Esto le hace muy sensible también para percibir el del ser humano, entendiendo así sus emociones e intenciones y actuando como un espejo de lo que le está sucediendo a la persona.

El caballo tiene varios aires, pero solo el aire natural, el paso, tiene el mismo patrón de marcha que el ser humano. Es esta característica la que enriquece la terapia física, pero para ello el caballo debe de tener unas conformaciones y unas cualidades.

 

 

Todos los caballos de base son grandes terapeutas, nos ponen de frente con nuestra realidad y nos ayudan controlar nuestras emociones y regularlas.

BINOMIO CABALLO – PACIENTE

Los caballos ayudan al jinete a desarrollar estilos de apego seguros con el animal y las personas que lo rodean. El poder y el tamaño del caballo provocan una oportunidad perfecta para que la persona explore y trabaje su sensación de vulnerabilidad, de poder y de control debido a la sensación de respeto que el animal provoca. Por otro lado, el uso del caballo en la terapia hace que una relación comúnmente bidimensional entre paciente-terapeuta, se convierta en una triada, lo que hace que el ambiente terapéutico se pueda percibir como algo menos amenazante y más atractivo, al eliminar los estigmas normalmente asociados con el tratamiento clínico, además de ayudar al vínculo que se crea entre el paciente y el terapeuta.

 

EQUIPO TERAPEUTA – CO-TERAPEUTA

No obstante, es importante aclarar que aunque esto nos lo aporta el caballo por su propia naturaleza y modo de ser, para que se esté dando una terapia asistida con caballos propiamente dicha será necesario que se lleve a cabo por un profesional formado y experimentado en este tipo de terapias, además de la necesidad de que sea un buen jinete, aun cuando no tenga que montarse en el caballo durante la sesión. Además es obligatorio que el caballo haya sido seleccionado específicamente para realizar terapia, basándose en sus características físicas y de personalidad. No todos los caballos valen. Por último, para tener un buen co-terapeuta a nuestro lado, será necesario un proceso de entrenamiento largo y trabajoso en el que se pueda enseñar determinadas habilidades necesarias para la sesión al animal y se le pueda habituar a todos los nuevos estímulos y situaciones en las que se va a encontrar durante la terapia. Esto no es solo necesario para que se dé una buena sesión sin problemas e impedimentos sino también para la salud psicológica del propio animal. Hay que someterle al menor estrés posible durante las sesiones y esto se consigue gracias al entrenamiento previo.

 

BENEFICIOS DE LA TERAPIA ASISTIDA CON CABALLOS

 

FISICO

Mejora el sistema del equilibrio  a nivel vestibular, visual y propioceptivo. Mejora del control motor a nivel cefálico, tronco y pelvis, tanto en estabilidad como de disociación e interconexión; y mejora de la calidad de movimiento de los miembros superiores e inferiores. Automatización de los patrones de marcha. Ayuda a mejorar la estabilidad pélvica a la vez que su flexibilidad y el enderezamiento sobre ella.

Favorece la activación del peristaltismo, la regulación  del tono y del tránsito. Moviliza secreciones  en vías distales y ayuda a su ascensión a vías proximales y ayuda a la regulación de la frecuencia y del pulso cardíaco.

MOTIVACIONAL

La introducción de un caballo dentro de una terapia hace que una relación comúnmente bidimensional entre paciente-terapeuta se convierta en una triada, lo que hace que el ambiente terapéutico se pueda percibir como algo menos amenazante y más atractivo al eliminar los estigmas normalmente asociados con el tratamiento clínico. El sentimiento que experimentan los pacientes por considerar al caballo como un ser que no va a juzgar hace que no aparezcan en ellos mecanismos de defensa o de resistencia al cambio.

Introducir un caballo en el ambiente terapéutico puede servir para ayudar a las personas que han dejado otros tipos de tratamiento a encontrar una motivación y participar en el proceso terapéutico de forma activa.

LENGUAJE

Facilitan la comunicación y el lenguaje por diferentes vías. Mediante la intervención asistida con caballos el paciente hace uso de la comunicación verbal y no verbal gracias al vínculo que se crea entre el terapeuta, co-terapeuta, paciente y entorno. Mediante el contexto del caballo y su entorno conseguimos generalizar e integrarlo.

AUTOESTIMA, CONFIANZA

Los caballos ayudan a aumentar la confianza en uno mismo y la autoestima. El poder y el tamaño del caballo provocan una oportunidad perfecta para que el jinete explore y trabaje su sensación de vulnerabilidad, de poder y de control debido a la sensación de respeto que el animal provoca. El contacto físico con el caballo y el valor que se le da al animal dentro de la terapia son de vital importancia terapéutica ya que provocan sentimientos de seguridad, afecto y protección por parte del paciente y permiten reconstruir la confianza y la aceptación de uno mismo.

CONDUCTUAL

Las terapias asistidas con caballos ayudan a desarrollar la paciencia, la independencia y la responsabilidad. Los caballos ayudan a regular las conductas disruptivas y/o agresivas y mejoran el autocontrol conductual. Sirven para trabajar la falta de iniciativa y la pasividad, además de la creación de nuevos repertorios conductuales y habilidades.

COGNITIVO

Las terapias asistidas con caballos mejoran la meta-cognición y la reflexión, aumentan la regulación emocional, la percepción de esas emociones y reducen la ansiedad y la frustración de quienes están al lado del caballo, haciendo que sea más fácil la exploración de nuevas posibilidades, contribuyendo a su salud mental. Ayudan a mejorar la atención (debido a la necesidad de situarse en el aquí y en el ahora para poder trabajar correctamente con el animal), la memoria (gracias a la creación de rutinas y a todo el nuevo vocabulario, órdenes y formas de actuar que la persona debe recordar), las funciones ejecutivas (como la planificación y la organización de la conducta, la inhibición de conductas inapropiadas, o el pensamiento flexible que permite la resolución de problemas) y la orientación (tanto intra como alopsíquica).

RELACIONES SOCIALES

Las terapias asistidas con caballos ayudan a desarrollar habilidades sociales y contribuyen al desarrollo de habilidades relacionadas con la comunicación. Los caballos ayudan a desarrollar la confianza en el otro, el afecto y la asertividad, facilitando la creación de apegos seguros con el animal y con las personas que lo rodean. Los vínculos emocionales y sociales que se crean con el caballo ayudan a disminuir los sentimientos de soledad, ya que el animal se puede convertir en un apoyo social para la persona. La relación afectiva que se crea entre la persona y el caballo ayuda a mejorar la adaptación social de la primera, a superar conflictos y a integrarse en la sociedad.

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